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martes, mayo 23, 2006

Acción

-Memorizando el típico comportamiento que mantuvo aquel día calculo la cantidad de horas que había empleado en este infructuoso trabajo y de lo poco que parecía haberle servido. Las cosas seguían como al principio, o incluso peor, a la desesperación de no conseguir lo propuesto se sumaba el cansancio de la persecución. Tomo una decisión arriesgada, decidió moverse, levanto la mano, pidió un café, el lugar estaba vació, ella leía el periódico, levanto los ojos sin mover el cuello, ella fijo su vista fugazmente en los ojos de él, pero el ya la esperaba, se produjo un colapso mental en su mente. Con inmensa naturalidad ella miro su reloj, apuró el ultimo sorbo de café, cerró el periódico y se acerco al la barra, le dedicó una amable(aunque pegajosa) sonrisa al camarero y salió sin pagar. Se le erizó el cuerpo, sus dientes chirriaron:

-¿Cómo se podía ser tan débil?

Se levantó bruscamente y pagó la cuenta, dejando el café entero, el viejo camarero esperaba impaciente su propina…pero dio un portazo y se fue.

1 comentarios:

Blogger peyote ha dicho...

Estribos internos, rescatan un día del montón atornillando acciones sin dejar que la estructura tenga un parecido, mientras uno desaparece en el aroma del café.

00:19  

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